
Resulta que en una escuela asentada en Texas busca imponer una serie de dispositivos de rastreo para asegurarse de que sus alumnos acudan a la escuela, esto con el objetivo de recibir hasta $1,7 millones de dólares en subvención en caso de que se compruebe la asistencia de todos los alumnos.
Sin embargo una estudiante de nombre Andrea Hernández podría ser expulsada debido a que no quiere usar el chip insertado en la identificación (SmartID) que los alumnos deben llevar consigo, de modo que su conducta ha sido tomada como rebelde por parte de las autoridades académicas del instituto.
El chip transmisor de radio es considerado por la estudiante y sus padres como una violación a sus derechos de la Primera Enmienda, citando las creencias religiosas como la razón por la que se ha negado a llevar la identificación. Según el padre de la jovencita el código de barras parece “la marca de la bestia” por lo que no ha querido usarlo.
Luego de protestas y negociaciones con la escuela, se le envió una carta a Hernández donde se le anunciaba que sería expulsada y enviada a otra escuela donde la medida todavía no se ha impuesto, sin embargo la familia ha llevado el caso ante un juez quien ha concedido una medida cautelar para evitar la expulsión de Andrea, sin embargo la familia exige que esta medida sea permanente y además una indemnización económica por la violación de sus libertades civiles.
El caso continuará en la corte pero aun así no dejan de llamar la atención este tipo de medidas.
Vía: The Verge | ArsTechnica

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